No tengo ni idea de cómo empezar a escribir (II)

Black-and-white close-up of person writing in a notebook, emphasizing handwriting and detail.

Tipos de escritores, puliendo el texto y la vida de tus obras.

Continúo esta serie sobre cómo empezar a escribir y que no te de un parraque. En el anterior artículo me quedé en qué tipo de escritor puede que seas o quieras ser.

Escritor de Brújula y Escritor de Mapa

¿De qué me está hablando usted?

Se suele decir que hay dos tipos de escritores. Explicaré brevemente de qué se trata:

Escritor de Brújula

Top view of vintage items including compass, feather, and dice on stone surface.
  • Es quien escribe sin apenas planificación, sobre la marcha.
  • Ideal para desarrollar la creatividad.
  • Poco recomendable para obras de larga extensión, ya que supone más trabajo en correcciones.

Existen escritores a los que les encanta dejarse llevar por sus ideas y pensamientos y plasmarlos directamente y divagar sobre ellos a ver dónde les lleva. Para muchos (incluido yo) les resulta emocionante el no saber cómo continuará la historia que estás escribiendo.

Esto puede suponer un reto y llevar el relato por sitios que ni siquiera uno mismo se había planteado. Aunque esto es sumamente satisfactorio para quien escribe, puede que perjudique a la larga a la obra, teniendo que hacer continuas correcciones.

Escritor de Mapa

A detailed crime investigation board with photos, maps, and red threads used for connecting clues.
  • Realiza un guion y unas pautas bien marcadas, además de un trabajo previo de documentación (personajes, lugares, eventos…).
  • Ideal si se quiere construir un universo rico en detalles y coherente.
  • Se convierte en algo más analítico, pero te aseguras de que haya menos errores.

También están quienes prefieren tener un plan bien detallado de a dónde quieren llegar, de cuáles son los entresijos de su historia. Conocer a fondo a sus personajes y el mundo que les rodea, qué aventuras van a vivir hasta llegar al final de la historia.

Esto aporta una gran seguridad para poder retratar con exactitud lo que querías desde un principio y cómo querías hacerlo. Algunos autores se sienten cómodos teniendo una hoja de ruta detallada, quizá porque así se aseguran que las cosas están yendo como deberían. Aunque puede suponer un reto «encajarlo» todo en su sitio y que resulte poco orgánico.

La verdad es que el símil está bien traído: ¿Sabes exactamente qué ruta tomar para llegar a tu destino? ¿O navegas en mares misteriosos hasta tener la fortuna de avistar tierra?

De cualquiera de las maneras, ambos tipos son perfectamente válidos y no es que tengas que elegir uno sobre otro. Seguramente, ya habrás descubierto con qué forma te sientes mejor trabajando antes incluso de que supieras que existían.

Sin embargo, algunos escritores han descubierto que hay una tercera opción:

Escritor híbrido

Flat lay of travel essentials including a navigational compass, pencil, notepad, and map for trip planning.
  • Prepara una breve planificación previa; un guion básico, personajes poco definidos, y un mundo aún por detallar.
  • Escribe sobre una idea previa a desarrollar.

Aporta un poquito de los dos tipos anteriores. Yo lo describiría como escribir por capas.

Tienes una base sobre la que quieres escribir, pero te permite modelarla y transformarla mientras la estás desarrollando.

Intentaré poner un ejemplo:

Supongamos, que estás escribiendo la historia de una hechicera que tiene que salvar a sus hermanas que han sido secuestradas por un rey tirano que quiere usar sus poderes para el mal.

Con esa premisa, (que ya te da bastante información), ya sabes lo que va a pasar más o menos. Sabes, que la protagonista se va a embarcar en un viaje lleno de peligros hasta llegar a la guarida del malvado rey, enfrentarse a él y rescatar a sus hermanas.

Entonces te plantas y empiezas a escribir. Ahora solo es cuestión de añadir capas y hacerte preguntas: ¿Cómo se llama la hechicera, y los demás personajes? ¿Cómo es, qué poderes tiene? ¿Cómo es el mundo que le rodea, a qué peligros se enfrenta?

No es necesario que contestes a todo. Sabiendo más o menos a dónde quieres llegar, intenta dejar que fluya la historia. Más adelante, cuando conozcas mejor tu mundo y tus personajes, podrás reescribirlo añadiendo más capas con todos los detalles que necesite y adornarlos como mejor creas conveniente.

Es por eso que este último método requiere de pequeñas correcciones constantes, pero una de las ventajas, es que permite que la creatividad forme parte activa del proceso de escritura.

Puliendo el texto

Para cuando llegues a este punto, estoy seguro de que ya habrás llenado bastantes páginas. Has creado historias, relatos, cuentos…, lo que sea. Y seguro, serán geniales, pero muy posiblemente te sigue chirriando algo cuando las lees. Ves frases incoherentes, ideas inconexas, palabras repetidas, signos de puntuación que no sabías ni si están bien puestos, y así un montón de pequeños detalles que disminuyen el valor de lo que has escrito.

Acabas de dar con un hueso: las reglas gramaticales y ortográficas. Y es que, a pesar del cariño y el cuidado que pongamos en escribir lo mejor que podamos, SIEMPRE, habrá algún error de este tipo. Y no pasa nada, es completamente normal y le pasa a TODO el mundo por muy buen escritor que sea.

La gramática y la ortografía son materias que se aprenden a usar estudiándolas y practicándolas. No hay más.

Por ejemplo, uno de los problemas más comunes y que yo mismo me he topado, es a la hora de hacer un diálogo entre varios personajes. No eres consciente de la cantidad de normas que hay que seguir, y sus variaciones hasta que te encuentras en esa situación. Empezando con la creencia popular de que se usa el guion (-), siendo la raya (—) el signo correcto.

De todas maneras no hace falta «rayarse», si tienes un mínimo interés en cuidar tu texto, al principio bastará con dejarlo lo mejor que sepas. Si quieres «mejorarlo» puedes preguntar a algún profesor de lengua, o alguien de letras que te pueda ayudar. También puedes acudir a páginas como la RAE o las numerosas webs de escritura que hay en internet.

La vida de tus obras

Hay una última cosa sobre la que quería reflexionar. Una vez has terminado un escrito puede que te plantees, ¿y ahora qué?

Muchos tenemos el baúl lleno de historias inconclusas, ideas que nunca llegaron a materializarse, o cuentos y relatos escondidos que escribimos en nuestros inicios y nos avergüenza su mera existencia ya sea por su primitiva forma o su deshonroso contenido.

Para quién escribes

Y, es que, a menudo cuando empezamos, la mayoría escribimos para nosotros mismos. Algunos valientes tienen claro que escriben para compartir sus historias, y no dudan en publicar sus relatos en blogs, pasárselos a sus amigos y familia o incluso presentarlos a concursos.

Todo esto son gustos y cuestiones completamente personales. Creo que muchos hemos tenido el gusanillo en algún momento por compartir nuestras historias y hemos picado intentando hacernos famosos con un Blogspot o abriendo cualquier otro blog de cuentos o artículos de reflexión personal creyéndonos Hemingway o Tolkien.

Classic typewriter with 'to blog or not to blog' typed on paper.

Luego la cruda realidad nos golpeaba y nos estrellábamos catastróficamente, ya que casi nadie entraba a aquellos blogs, y mucho menos, leían nuestras idas de olla.

Y en el mundo físico, el panorama era más aterrador. Los concursos literarios eran (al menos para mí) inalcanzables. Crees que nada de lo que hayas escrito estará a la altura, y eso mina mucho la moral. Así que por vergüenza, o por infravaloración, esas historias a las que les has dedicado tanto tiempo y esfuerzo, se quedan en el baúl como un recuerdo.

Una segunda vida

Pasa el tiempo y rebuscando en el baúl encuentras aquel cuento de aventuras que intentaste escribir:

¡Oye!, pues no estaba mal, pero habría añadido un cuervo parlante como compañero de aventuras. Y podría haber hecho al villano más oscuro y tenebroso. Quizá pueda crear un pequeño relato.

¡Adelante!

La experiencia que hayas adquirido te permite recoger y transformar tus propias obras de las que no estabas tan orgulloso/a en lo que quieras y darles una segunda vida.

Adaptar un cuento, a un pequeño relato, o incluso ampliar y enriquecerlo hasta crear una novela corta. Tomar aquella loca idea de un zombi que rescata a una princesa y conviértela en un microrrelato.

O en mi caso, intentar crear una historia interactiva, librojuego, aventura gráfica, tomando retales de viejas ideas e inspirado por otras nuevas.

De modo que partiendo de una pequeña idea, puede transformarse y adaptarse a casi cualquier cosa; relatos convertidos en novelas, cortos de cine convertidos a largometrajes, o, mismamente, novelas convertidas a guiones de cine y posteriormente a películas.

En esta web sin ir más lejos, iremos viendo cómo un simple relato va a ir mutando y se va a transformar de una obra narrativa, a un juego interactivo.

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